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Qué es la sostenibilidad y cómo podemos contribuir a ella


Si bien lo primero que nos puede venir a la cabeza cuando hablamos de sostenibilidad es su faceta medioambiental, hemos de abordarla desde una perspectiva amplia, considerando también la faceta social y de gobernanza, además de, por supuesto, la económica.
Estas diferentes facetas están interconectadas, ya que los retos medioambientales influyen sobre los retos sociales y de gobierno corporativo. A la hora de tomar decisiones, se deben tener en cuenta posibles compensaciones (trade-offs) entre las diferentes dimensiones de la sostenibilidad, bajo el criterio de elegir la opción que genera el mejor y mayor impacto positivo.
La sostenibilidad económica se refiere a la buena gestión financiera, y la sostenibilidad social comprende el contexto humano de los negocios (pobreza, desigualdad, salud, educación y el impacto de la globalización en el desarrollo de los países). Por su parte, la sostenibilidad medioambiental aborda el impacto en la calidad y cantidad de recursos naturales, energía, calentamiento global, gestión del desperdicio y contaminación. La faceta de gobernanza toca la distribución de poder, la voz y el voto en las decisiones, así como la distribución de beneficios y el impacto social generado para los grupos de interés de la organización, aquellos grupos que se ven influidos y/o influyen sobre la organización, como pueden ser clientes, trabajadores, accionistas, proveedores…
La sostenibilidad la podemos aplicar a diferentes niveles: desde el individual, considerando cómo en nuestro día a día, a través de acciones vinculadas al reciclaje, al voluntariado, a la toma de decisiones empática… podemos impactar positivamente en nuestra comunidad, como a nivel de organización y a nivel de ciudad o país.
El producto nacional bruto (lo que produce un país) no contabiliza aspectos vinculados a la salud, la calidad de la educación, o a la felicidad de niños y mayores. Contabiliza todo excepto aquello que hace que la vida merezca la pena, eso que hemos redescubierto tras la pandemia.
Las organizaciones pueden (y deben) proteger el medioambiente, así como impactar positivamente a sus grupos de interés de forma económicamente viable, integrando la sostenibilidad en su estrategia y mirando hacia el largo plazo, teniendo presentes en las decisiones a nuestros hijos, nietos, sobrinos… además de a nosotros mismos. El desarrollo sostenible es aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer las de generaciones futuras.
Las diferentes dimensiones de la sostenibilidad pueden ser abordadas de forma global a través de la contribución de la organización a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Son una llamada universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gozan de paz y prosperidad en 2030. Los 17 Objetivos están integrados, ya que reconocen que el desarrollo debe equilibrar la sostenibilidad medioambiental, económica y social. Todo el mundo es necesario para que alcancemos estos objetivos; no dejemos a nadie atrás. Ethnica Deco es un gran ejemplo de organización que facilita la consecución de estos objetivos porque impregna la sostenibilidad en su filosofía y en su toma de decisiones. Compra sostenible para un mundo mejor.
 Asun Cano, consultora de Impacto Social