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¿Cómo puedes contribuir a frenar el cambio climático?


Este verano hemos sufrido todos la realidad del Cambio Climático, y muchas personas nos hemos preguntado de qué forma podemos ayudar a paliarlo.

No se trata solo de reciclar, sino que todos podemos contribuir a frenarlo en nuestro día a día de diversas formas, comenzando por reducir el consumo de energía de estas cuatro maneras:

1) No desperdicies comida

La actividad agrícola y ganadera es responsable de la cuarta parte de las emisiones de efecto invernadero, causantes del cambio climático. Se estima que hasta un tercio de esta producción de comida acaba en la basura, y todos somos responsables de frenar este atropello.

Programa tus menús y elabora listas de la compra ad-hoc. Alíate con tu congelador y ten siempre a mano bolsas zip reutilizables y contenedores herméticos por si compras producto fresco de más que no vayas a poder cocinar, o para preservar esas deliciosas sobras de tus platos favoritos.

Aprovecha las partes menos "nobles" de los productos frescos, como por ejemplo, la parte central de los tomates con sus semillas, que te puede servir para un sofrito, o la parte verde de los puerros, las puntas de las zanahorias y alguna cebolla olvidada en el cajón de la nevera, que te pueden servir para preparar un caldo base en un momento con la simple ayuda de un colador fino. Por supuesto, si consumes proteínas de origen animal no pierdas de vista las cabezas y espinas de los pescados o la carcasa de un rico pollo de corral.

También puedes aplicar la creatividad en tus recetas para dar salida a esas frutas "pochas" en forma de sorbetes, batidos o helados.

2) Opta por opciones de transporte sostenibles

El transporte de personas (y mercancías) aún depende en gran medida de la quema de combustibles fósiles, e incluso las formas de transporte en vehículos eléctricos o híbridos también dependen de forma indirecta de los combustibles fósiles ya que la producción energética de la inmensa mayoría de los países aún depende de la quema de esos mismos combustibles (carbón, gas natural y petróleo).

Siempre que puedas desplázate caminando o en bici. Si no es posible, opta por el transporte público. Para tus viajes largos utiliza también el transporte público, priorizando el tren, siempre que sea posible. Antes de realizar un desplazamiento en tu coche o moto, piensa si dicho trayecto es evitable. Por ejemplo, ¿de verdad necesitas ir en coche al supermercado de las afueras? ¿O tal vez podrías hacer la misma compra con ayuda de un carro a pie visitando los distintos comercios de tu barrio? Si tienes que desplazarte en tu coche, procura optimizar el trayecto y no ir solo en tu vehículo.

Por último, evita los viajes en avión y, si no es posible, al menos sé consciente de los mismos e intenta establecer un número máximo de trayectos en avión al año que no rebases.

3) Reduce tu consumo de energía

Mantén tu casa a una temperatura razonable, tanto en verano como en invierno. No abuses de la calefacción, ni del aire acondicionado. Usa los toldos y persianas para mantener tu casa fresca en verano. En invierno baja las persianas por la noche para conservar el calor y ventila la casa a primera hora abriendo todas las ventanas a la vez durante un breve periodo y antes de encender la calefacción. Regula la temperatura de tu caldera (normalmente una temperatura de 45-50 grados es suficiente). En tu casa, usa ropa caliente en invierno y fresca en verano. Elige bombillas de bajo consumo y, si tienes que reemplazar algún electrodoméstico, escoge uno de alta eficiencia energética. No pongas en marcha electrodomésticos como el lavavajillas o la lavadora hasta que no estén llenos, y hazte con un buen tendedero en vez de con una secadora.

4) Repara

No tires algo porque "se rompa". Casi cualquier cosa se puede reparar y siempre es mejor opción reparar un objeto que ya existe, que tirarlo a la basura y reemplazarlo por uno nuevo.

La ropa se puede coser, pero si el hilo y la aguja no son lo tuyo, busca un local de reparación, lo mismo con el calzado. Los electrodomésticos y aparatos tecnológicos (ordenadores, tabletas o móviles) también se pueden reparar, localizar el servicio técnico no es tan complicado, y en ocasiones hasta lo puedes hacer tú mismo siguiendo tutoriales ya publicados. A los móviles, además, se les puede ampliar su capacidad de almacenamiento y procesamiento para alargar su vida útil.

Teresa Gimeno es experta en Ecología e investigadora del BC3 - Basque Centre for Climate Change