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Celebramos el Día Mundial del Medioambiente


El 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Obviamente, todos los días del año son los “días del medio ambiente”, ya que se trata de nuestra casa y nuestro origen, pero desde 1974 las Naciones Unidas establecieron esta fecha para hacer hincapié en la necesidad de aunar esfuerzos entre los ciudadanos, gobiernos y empresas para garantizar la conservación del medio ambiente.
La temática de la celebración de este año es la restauración de ecosistemas y, desde hoy, se inaugura la década de la Restauración Ecológica, que también es una iniciativa de las Naciones Unidas. Pero… ¿qué es exactamente esto?
Restaurar un ecosistema consiste en reparar el daño causado debido a una perturbación humana. La restauración ecológica es una disciplina amplia que no abarca simplemente la reparación del daño infringido sobre nuestros ecosistemas, también aboga por una ralentización y prevención de la transformación de los ecosistemas debido a la actividad humana.
Desde que los humanos dejamos de ser “cazadores y recolectores” y establecimos sociedades sedentarias, nuestro impacto en el medio natural se ha extendido por todo el planeta. Desde entonces, para garantizar nuestro sustento, talamos bosques, destruimos matorrales y praderas para establecer campos de cultivo y pastos de ganadería; para proporcionarnos cobijo, agujereamos montañas para extraer materiales de construcción; para garantizar nuestro suministro eléctrico, extraemos materiales de la tierra y destruimos vastas extensiones de terrenos naturales, y así con muchas acciones más. Nuestro impacto sobre la Tierra es tan profundo que hasta hemos forzado la transición a un nuevo periodo geológico. Por suerte, en paralelo a esta profunda transformación, hemos acumulado conocimiento suficiente para revertirla, al menos en parte.
Esta curación requerirá de políticas y acciones complejas, implementadas a medio y largo plazo y tiene como objetivo la recuperación de la salud de nuestros ecosistemas. Este proceso no solo consiste en recuperar las especies de plantas y animales que lo habitarían, sino que también implica la recuperación de las interacciones entre ellas, el suelo, su microbioma y sus funciones, como por ejemplo el reciclado de agua dulce o la protección frente a la expansión de enfermedades, y estas funciones tan vitales para la supervivencia de los ecosistemas como la nuestra.
No nos quedemos en lo superficial, la restauración de un ecosistema es un proceso complejo, que va mucho más allá de plantar árboles. Como consumidores tenemos en nuestra mano la posibilidad de fomentar una producción verdaderamente sostenible, por ejemplo, exigiendo a las empresas que manufacturan productos de origen natural que, de la misma manera que nos informan del origen de sus materias primas, también compartan la información relativa a los planes de restauración previstos al cese de la explotación.
Hace diez años, los consumidores apenas nos preocupábamos por el origen de las materias primas de nuestras compras; hoy en día, esto es una práctica habitual. Ojalá, al finalizar esta década de la restauración, los consumidores también tengamos acceso a información detallada sobre el proceso de restauración ecológica que se llevará a cabo después.
La década que inauguramos en 2021 es una oportunidad para frenar, ralentizar y revertir la destrucción de los ecosistemas naturales. Está en nuestra mano, como ciudadanos y consumidores, exigir productos y políticas que sean verdaderamente respetuosas con la conservación de los ecosistemas.
 
Teresa Gimeno, experta en Ecología e investigadora del BC3 - Basque Centre for Climate Change